Estoy muerto...
caí en razón hace un rato
cuando el sonido crujiente de las ruedas aparcó en el barro,
esta caravana es tan triste
que cualquier pensamiento de consuelo se mataría
antes de aterrizar.
Ya sabía que mi entierro sería solitario
porque la soledad la gané cada día,
pero estar en este momento es distinto a imaginarlo,
es tan triste que hasta el sol se ocultó....
hace diez minutos brillaba con total esplendor,
pero ahora que empiezan a bajar el féretro
se ha ido a jugar a otra ciudad.
Casi me he zafado de la mano de quienes me alzan,
ha sido un esfuerzo innecesario por tocar tierra...
pensando que si ha de recibirme
es mejor apurar el paso.
-Alguien... ¿querrá decir algo?- pregunta el cura...
Como si alguna de las poco más de diez almas
que hay en el sitio tuvieran algún sentimiento.
-Bueno...-dice una anciana-
yo he venido simplemente a acompañar el cuerpo,
porque no me parece que un muerto llegue solo acá,
¿a qué nombre responde el cuerpo?...
Otras dos murmuran -en vida fue Roberto Salazar-.
-Qué indignación- contesta la anciana-
de haber sabido no hubiera venido acá,
¿estáis seguras del nombre?.
Las otras dos inclinan la cabeza como afirmando,
pero apenas un poco para no llamar la atención.
-Pues que la oscuridad que brindó en vida
lo reciba de la misma manera donde esté ahora-
y escupiendo el suelo da media vuelta y se marcha.
-Cerrad... cerrad- dice el cura-
que veo a los buitres donde vienen a escudar a su compañero...
si existe Dios que no tome en cuenta a su alma.
Translate
Vistas a la página totales
Buscar este blog
viernes, 10 de mayo de 2024
En vida fue Roberto Salazar
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
- Cierto, tienes razón, hay nombres que definen a las personas. - Pues si es así, Larry, este chico debe haber s...
-
La vida está a un coito de distancia, ni más ni menos. Una distancia tan certera como los veintiún centímetros que ese coito necesita para...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario