Evangelio del Arcángel Miguel (Prólogo)
Yo, Miguel. Arcángel del Señor, quien es dios de dioses y rey del universo, confieso que lo que estoy a punto de relatar, ha sido puesto en mí por voluntad divina. No son mis palabras. Son palabras de verdad, porque la verdad habita en todo lo que alaba al Señor. Espero que, con esto, comprendan que lo que ha pasado sigue vigente, porque lo anterior es simplemente una ventana que guía hacia el futuro. Nada se hace o deshace por capricho, porque ninguna estrella nunca ha brillado sin que esa sea la voluntad del creador. Las cosas que son de Dios no tienen en sí mismas ninguna mancha. Existe, sin embargo, un sin número de acciones cuyo efecto no es comprensible para quienes no disponen su mente a la búsqueda de la verdad. Nuevamente confieso, que las palabras que aquí han sido escritas no salen de mí, simplemente soy un mensajero. Un tercero. Pues, no puedo o no podría hacerme escuchar si no fuera esa la disposición de quien me levanta en sus brazos. El tiempo no permanece quieto....