Dia D
Se sospecha que no te olvido, se dice que te sueño sin cesar y que a cada estrella fugaz le pido un segundo más para poderte mirar. Se cuenta que mi vida necesita tu nombre para lograr sobrevivir, que en mi oscuro reino eres princesita la hermosura que me hace reír. El día de quererte es siempre hoy, el día de esperarte siempre es mañana, si dices mi nombre, enseguida voy de prisa como corre la araña. Me hallo a años luz de que me encuentres, vivo en un siglo distinto al de tus besos, no tengo la esperanza de que cuentes las veces que te puse en mis rezos. El día de adorarte tiene cincuenta horas, el día de desearte cubre toda la semana, tardas un minuto y me descontrolas diosa de mi religión pagana. La distancia que separa a este triste planeta con su estrella más próxima es poca cosa si la comparo con lo que me cuesta conseguir que en mi desierto seas mi rosa.