No encuentro motivo para que un notario
deba decidir lo que es tuyo y lo que es mío,
así que si te parece bien te doy este escrito
para que sepas lo que no me llevaré.
Puedes dejarte la casa, que es lo primero que pensé
por si una lluvia te empapa puedas cubrirte bien,
el carro que a mí no me sirve
porque la ruta caminando la aprendí,
déjate el coffee maker porque sé
que te gusta un buen café igual que a mí.
Las sillas del salón mantenlas por si llegas exhausta
de la cita de manicura que pagué durante un año
para que no pierdas el glamour,
déjate el jabón de tocador para mantenerte perfumada,
las sábanas y el colchón, que a mí solo no me sirven de nada.
No te preocupes por la pantalla plana
jamás te dejaría sin tu novela favorita,
quédate con el perro y la gata
para que te hagan compañía.
Iba a cargar con el estéreo pero pensándolo mejor
déjatelo pues acepto, que bailas mejor que yo,
el espejo de cuerpo entero aunque es preciado para mí
se sentirá más dichoso si tu cuerpo lo anima a existir.
Las ollas y cubiertos, la mesa y hasta el mantel,
la refrigeradora, la lavadora y el ángel de fieltro
que creaste para mí,
déjate la almohada nueva que compré para dormir
una siesta entre tus piernas, siesta que no voy a vivir.
Llévate lo que tu quieras, yo me dejo tu recuerdo
a menos que también lo quieras, te lo doy aunque me muero.
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