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Una ducha para la monja

 Una ducha para la monja que me vio escribir cinco versos de deseo y de locura, se frotaba en un ir y venir mientras que yo comentaba sobre tu cintura. Y en una barra se pidió una copa de vino escuchando conversaciones sobre primavera, porque esa rola del destino insiste en no desvestirla a la primera. Y me escuchó contar el temblor de tu cadera escala diez de Ritcher en un buen colchón, y se dijo “hombre, quién pudiera dominar de este varón el corazón”. Y yo hablo de ti con normalidad de amor, como se habla de las diosas en los libros, y narro de tus pechos su color y la monjita mira los suyos con delirios. En épocas pasadas se inundó la Tierra con una lluvia de cuarenta noches, tengo con tus bragas una guerra que la gano sin defensa ni reproches. Una ducha para la monja que leyendo  estas sucias líneas que mal escribo poquito a poco con sudor se fue diluyendo imaginando en ti los muros que derribo. Una ducha para la monja, por favor, que un día cualquiera descubrió el arte q...

La tierra de los fracasos

 Giramos y giramos como las luces en el cielo,

Como las rocas habitadas que dan vueltas al sol,

Esta mañana abrí los ojos y tuve un sueño

Que como luz entre lo oscuro despertó.


Nos miramos y nos miramos sin vernos de frente,

Ahora resulta que los dos estamos ciegos,

Yo un poco más que el resto de la gente

Que hizo profecías que se cumplieron en los dos.


El amor es tan mal actor que nunca improvisa,

Juntemos las manos y olvidemos todo,

Los besos no saben bien si van de prisa

Y los espía un ejército de tontos.


El mundo es un parque de diversiones clausurado,

Un boceto en lápiz que el agua borró,

En la tierra olvidada de los fracasos

Una gota de lluvia se secó.


Huimos y huimos sin lugar para escondernos

Del amor que se quedó en tinieblas,

Cierro los ojos y se escuchan los truenos,

Aclamados novios viajando en una nube negra.


Se avecinan tiempos de cambio en este calendario,

Desayunos mudos sin gritos de por medio,

Al menos la sucursal del cielo

Abrió las puertas para seis versos falsos.


Al matadero llegan los amores que se mintieron,

En la puerta del altar ella nunca contó su aventura,

En la tierra de los fracasos habitan los ciegos

Que cuelgan fotografías para que su pareja no los descubra.

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