Evangelio del Arcángel Miguel (Capítulo Cuatro)
Los sellos habían sido repartidos. Cada uno de los miembros del Consejo tomó el sello según lo que correspondía. Se nos encomiendan trabajos que en ocasiones creemos que no merecemos, pero es que porque somos los indicados para ellos. Nadie recibe de Dios un trabajo que no pueda realizar, porque la sabiduría viene de él.
Proverbios 2:6 "Porque Dios da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia”.
¿Podemos dudar de Dios? ¿Podemos serle fiel a alguien más? Yo había visto a Gabriel prometerle fidelidad a Betsabé y luego, prometerle fidelidad a Dios. Pero somos seres divinos, nuestra naturaleza no se guía por voluntad propia. Estamos creados para colaborar con lo que Dios necesite. A pesar de los obstáculos que ellos representen.
Entonces, los sellos fueron colocados con la misma solemnidad con que fueron retirados. Nosotros no escogemos el sello. El sello escoge a quien quiera que lo use. Así como no podemos escoger a cuál dios adorar, porque hemos sido tomados por él. La sabiduría se trata de entender que hay algo más grande que nosotros. Por eso miré a Gabriel de aquella manera. Así de grande es el plan divino.
Entonces, cuando los sellos fueron guardados de nuevo, Gabriel se acercó a mí.
- Hay destinos que escribimos sin darnos cuenta.
- ¿Por qué me dices esto?
- Porque a partir de ahora, vendrán muchas cosas y tendremos muchas respuestas que dar.
- El Verbo hablará por nosotros.
- A veces debemos hablar por nosotros mismos. Sin embargo, nuestra lealtad debe ser para Dios. No podemos dejar que pase lo que no podemos controlar.
Rafael tomó la caja. La colocó en la urna que está al fondo del salón y luego nos sentamos.
- Iniciaremos a prontitud – dijo Lucifer – porque la costumbre señala que es así como actuamos.
- Sea pues señalado el momento preciso, porque es divina la obediencia.
- Así sea, Rafael.
Porque en el Cielo es bien sabido que Gabriel es la voz del Consejo, que Rafael es quien más experiencia posee, pero que Lucifer, también llamado por Dios como “Lucero de la mañana” es quien la preside. Pues es en él, en quien el Creador ha puesto su confianza. Gabriel es quien comunica, quien da noticia de los acuerdos del Consejo. Rafael es el más antiguo de los arcángeles, por eso su experiencia. No sea esto signo o motivo para dar por menos al resto del grupo. Por tanto, Uriel, Azrael y Samael son también miembros destacados del Colegio de Arcángeles y cada uno posee una función de acuerdo con sus habilidades. Yo, Miguel, soy el más joven dentro del grupo y mi adoctrinamiento está supervisado especialmente por Rafael y Lucifer. Aunque trato de tomar enseñanza de todos, porque es en ellos en quien debo confiar.
Sucedió entonces que Dios fue informado por el Consejo. Y Dios los escuchó. Entonces, cuanto ser habita en el Cielo fue también informado. Porque es sabido que cuando el Consejo y Dios acuerdan entre ellos, es alegría para arcángeles, tribulaciones, querubines, serafines y demás seres celestiales.
Dios le habló a Lucifer:
- Toma esta roca, porque en ella proveeremos vida y la vida será multiplicada. Guárdala, porque eres tú quien preside al Consejo y tuya es la responsabilidad de guiarlos.
Betsabé los escuchó tras los muros y quiso aquello para sí. No para Gabriel. Lo quiso para sí misma y comenzó a trabajar en ello.
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