> La sexy Ir al contenido principal

Destacado

Ofelia (Capítulo Quince/Antepenúltimo: La primera cita)

 Joaquín era tan amable conmigo, nos empezábamos a llevar muy bien, charlábamos casi todos los días, había venido a casa un par de veces y le caía bien a mis padres. Hasta este momento, mi padre solamente había puesto una regla, no nos veríamos ni hablaríamos durante el periodo de exámenes, porque no quería que me distrajera y bajara el nivel de mis calificaciones. Debo decir que siempre he sido de los mejores promedios de mi grupo. Era poeta novato, había empezado hace un par de años con la afición por la poesía y sabía por su propia voz que existía una chica a quien dedicaba la parte más romántica de sus escritos, pero no había querido confesarme el nombre de la afortunada. Las veces que nos habíamos visto, se limitaban a las ocasiones en que pasaba a saludarlo a su trabajo y el par de veces en que había venido a mi casa. Pero ese día, mientras conversábamos me dijo que quizás podríamos salir el domingo siguiente, en plan tranquilo. Al inicio me hice la difícil, nunca me habían i...

La sexy

 Carga un centro comercial en sus venas

Con varios locales donde vive el pudor,

Le pidió prestada a Penélope la rueca

Para alejar las desgracias y atraer el amor.


En su bolso hay cuentas por pagar y sin embargo

Siempre carga sonrisas cuando va a caminar,

Que suden mis pensamientos que yo sueño llevarlos

A calmar contigo este pecado mortal.


Hace un zoom mi boca en su escote

Y me faltaron dos centímetros para verla mejor,

Son sus piernas contorneadas un par de lingotes

Del oro más puro que no pierde valor.


Qué linda te ves usando mi risa como tu pañuelo

Y sabiendo que es bueno que me llames amor,

Luces apagadas, que besando tus labios

No hay amanecer sin calor.


Yo tenía tan buenos pensamientos

Que era como la panadería de Dios,

Pero cargo contigo un saco de impuros deseos

Que cuando cruzo los dedos me imagino tu colchón.


Hace un zoom mi boca en tu escote

Y mis manos caminan piernas arriba

Y me muero por verte perdiendo el control.


Qué lindo caminas, qué bellos suspiros,

Hoy simplemente dirijo mis sueños vacíos

Y los enrumbo sin miedo hacia tu tocador.


Siempre he pensado que para ser millonario

Sólo hace falta el amor,

Acepta te pido este refrán que te escribo

Y que descansa cohibido en tu ropa interior.

Comentarios

Entradas populares