> Septiembre bisiesto Ir al contenido principal

Destacado

Ofelia (Capítulo diecisiete/Final: Y vivieron felices por siempre

 ¿Apresurado? No. Esa no es la palabra. Si llego al final de lo que te he contado, es porque me gustan los finales felices. Los finales de cuentos de hadas. Y vivieron felices por siempre. Así debe terminar una historia.  Rechacé a Joaquín. Cierto. Pero pocos días después volvió a llamarme. Lo del sábado anterior no había disminuido sus ganas de hablarme, y eso me alegraba. Porque tampoco habían disminuido mis ganas de saber de él. Joaquín seguía tratándome tan lindo como siempre, yo seguía viéndolo en la farmacia donde trabajaba. En ocasiones llegaba a mi casa para ayudarme con alguna tarea del colegio, porque las matemáticas nunca fueron lo mío y dado que estudia arquitectura, comprende mejor que yo sobre los números y ecuaciones. Seguíamos igual que antes.  El año nuevo llegó. Comenzamos el año dos mil uno. Ya han pasado algunos meses desde que Joaquín se animó a confesarme que soy la musa a quien escribe sus versos de amor. Le he dicho que venga este miércoles a casa,...

Septiembre bisiesto

 Se avecina un septiembre bisiesto,

Una sopa sin calentar sobre la estufa,

No encuentro la pantufla de mi pie derecho

Y tengo tres cruces pintadas en el corazón.


Se aproxima una tormenta de nieve en mi alma,

Un apocalipsis zombie en mi habitación,

Tenía una taza con café que cayó por la ventana

Y una jungla de malos pensamientos que no floreció.


Mi juguete favorito en medio de tu boca,

Un columpio montado en una constelación,

Te dejo mi número por si quieres una noche entera

De bebidas energéticas sobre tu colchón.


Se aproxima un septiembre bisiesto,

Una agenda vacía y yo sin poder llorar,

Tres remedios para que la ilusión viva

En medio de mis penas que se bañan con sal.


Un avión de papel que naufragó en un vaso con agua,

Mi lógica y mi poción mágica que venció hace un mes,

Guardo mis sueños mojados en la toalla

Y la pongo a secar en la puerta de un burdel.


Preciso con urgencia una caricia en la madrugada,

Una ducha tibia para acordarme de soñar,

Hace una semana era el dueño de nada

Y hoy tengo dos medallas de último lugar.


Este agosto maldito no acaba y no encuentro el motivo,

Sólo ocupo de dos labios que sepan besar,

Esta noche enciendo dos velas y luego me voy,

Gracias por contestarme aunque venza la cuenta

Y tenga dos pulgares arriba para el idiota que soy.


El último beso con pasión del que se acuerda mi boca

Fue de dos minutos y vino acompañado de una eyaculación,

Esta noche te recomiendo que no duermas sola,

Porque aterrizo en tu cama, tenlo como prevención.

Comentarios

Entradas populares