Que comenten que somos de esos
Tan libres que no tiene miedo
De demostrarse un poco de lujuria en el sillón
Mientras se torna un poco más rojo el corazón.
Bésame de manera vulgar e indecente en media calle,
Que no se quede olvidado ni un simple detalle,
Que comenten en todo el vecindario
Que nuestra cama ha de ser un sudario
A la hora de irse a dormir.
Atrévete a decirme cosas al oído cuando estoy contigo
Y estamos en plena reunión familiar,
Que se separen un poco ese par de rodillas
Y al besarte sientas cosquillas y rías sin parar.
Me gusta esa mirada algo indiscreta
Que me lanzas por un lado de la puerta
Cuando notas que no te dejo de mirar.
Ni un momento dejo de pensarte o de sentirte
Aunque los kilómetros quieran hacer distancia,
El Polo Norte comenzó a derretirse
Con cierto sonrojo porque tú me abrazas.
Estaba esperando que te pusieras esa blusa
Que con cierta transparencia deja ver tu sostén,
Mañana si quieres ve y me acusas
De espiarte desnuda en el amanecer.
En la cocina dejé la llave de mi habitación
Con la fina esperanza de que te atrevas a abrirla
Y finjas que tengo una mancha en la camisa
Que sólo se limpia olvidando el pudor.
De tu boca bebo la saliva con que me besas
Y la uso para regar las plantas que crecen en mi corazón,
La más sabia de las bellezas
Es la que se acompaña con pasión.
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