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Lo que sufrimos las mujeres

 - Las mujeres somos esa parte de la raza humana que debemos soportar todas las estupideces que comenten los hombres – dijo la conferencista. Seguramente tendrá algo de razón. La charla lleva por nombre “El estruendoso mundo donde las mujeres estamos llamadas a sobrevivir”. Se había inscrito una buena cantidad de féminas. Todas aquejadas por el dolor y el sufrimiento de convivir con hombres acostumbrados a cagarla cuando las cosas se debían resolver de manera sencilla. - Es terrible – continuó la conferencista – la forma en que nos atormentan con cosas que a veces parecen salidas de un libro de ciencia ficción. Levanten la mano aquellas que han deseado darle una cachetada a su hombre en frente de los demás, pero se han abstenido porque debemos mostrar una sonrisa, aunque se merezcan algo más triste para ellos. El salón completo alzó no una, si no ambas manos. La mujer bajó las gradas y se mezcló con aquellas almas que habían abarrotado sus bolsillos.  - ¿Alguna de ustedes quie...

Permiso para pensarte

 Pido permiso como un chiquillo para imaginarte

porque a mis ojos estás hermosa como el sol,

permiso para desearte y soñarte

preciosa como un baile para dos.


Anoche me acordé de tu tanga blanca

tallando las formas de tu piel,

y cerré mis ojos mientras un pensamiento se acercaba

y en medio de la oscuridad te besé.


Poniendo mis manos sobre tu pelo

para desnudar tu cuello y poner un suave mordisco en él,

pasan mis manos cerca de tu pecho

y descubro que estoy al acecho de besarte otra vez.


Se me complica mirarte y tiemblo de emoción por ti

como tiembla la tierra cuando la acaricia el rayo,

anoche en medio de nada recordé tu blusa gris

cinco minutos antes de sentir tus manos.


Que te mire el espejo de mi habitación

cuando te seques luego de la ducha,

cuando te peinas como reina del salón

y me besas sin ponerme tanta lucha.


Despierto con mis sábanas mojadas de pensar en ti,

sonriendo sólo sin que me mire el sol,

juguemos a pasear los dos por el jardín

mientras le rendimos tributo a la pasión.


De entrada aviso que no hay preaviso sin emoción,

no existe una lluvia de estrellas sin la luna,

lava mis labios para que no te ensucies, amor,

y fatiga mis fuerzas con sudor y sin premura.

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