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Ofelia (Capítulo catorce: Incluso, tal vez

 El fin de semana lo había pasado nuevamente en un retiro, pero esta vez con algunas dudas, porque en el fondo comenzaba a tener un conflicto sobre si aquello era realmente lo que Dios quería para mí. - ¿Cómo supiste que tenías que estar aquí? - Dios habló conmigo – fue la respuesta de la Hermana Anabel – te veo algo diferente pero no sé lo que es. - Soy la misma – contesté rápidamente, mientras seguía lavando el vaso. - Si no quitas ese vaso del agua, va a desaparecer. Y no, no eres la misma. Las personas cambian conforme van experimentando sensaciones, momentos. Comienzo por creer que no todos los días son iguales, que cada hora es diferente, aunque todas se empeñen en seguir teniendo sesenta minutos. Incluso mis manos, las giro para cerciorarme que siguen siendo las mismas que he visto toda mi vida ¿será que no soy la misma? ¿qué tanto puede cambiar alguien sin darse cuenta? El humano por naturaleza es de cambios, por eso no nos quedamos en un mismo lugar, nos convertimos en nóm...

Los reyes viajan en autobús

 Habló el rey con su amada esposa

planeando viaje a un mundo de vainilla,

la bella reina sin saber de qué va la cosa

le deja un beso dulce en la barbilla.


“Vengan las damas que ocupo un traje de fiesta

porque las reinas viajan en carruaje

con la gala siempre bien puesta,

con una sonrisa y sin un ápice de coraje”.


La visten con esmeraldas y maquillaje de ciruelas

para que luzca completamente hermosa

en el carruaje y le digan cosas bellas,

sin cursilerías, que a ninguna reina se le acosa.


Sale a los pasillos deseosa a esperar a su amado

que debe venir con traje digno de caballero,

pero al verlo en jeans pregunta por el viaje planeado

y escucha la respuesta con cara de perro fiero:


“Aquí los reyes viajan en autobús

porque se pasa el sueño más ligero,

porque cerramos los ojos y no estorba la luz,

nos recostamos y el viaje es más placentero”.


La reina no puso buena cara,

el rey miró que el viaje no iba por buen camino

y para que no quedara duda de que metió la pata

ella le cantó sin música, pero con tono fino:


“Pues yo digo que las reinas no viajan en autobús

porque el maquillaje se corre con el viento,

y no me importa si me da la luz

porque llevo dama pa’ que no me dé tormento”.


Mandaron al rey a esperar el autobús,

la reina no se inmutó y pidió carruaje,

el transporte público fue una ingrata cruz,

pero las damas y la reina tuvieron un gran viaje.


“Pues yo digo que las reinas no viajan en autobús”.

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