Un pecado, un corazón,
perdone la indiscreción
pero quería decirle algo.
Usted tranquilo, tome asiento por favor
quiere un café o dos
para calentarnos las manos.
No quisiera molestarla, es usted un amor,
vaya tranquila que soy yo
quien tiembla de emoción, bella dama.
Una mirada suya y me siento nueva
imagine la congoja que sentí
al verlo a usted allí de pie junto a la puerta.
Pensé tanto en venir
que hoy cuando amaneció
me dije es tu hora de galanear e ir a la guerra.
Acaso pretende usted hablarme sobre amor
primero ha de saber que yo
no soy mujer cualquiera.
Mi señora, juro que no fue esa mi intención
perdone usted lo lamento, por favor
acepte mi disculpa y voy de nuevo hacia la puerta.
Perdone si le lastimé su honor
caballero de tan distinguida ilusión,
lo invito a mi habitación para repararle el corazón
hoy puse sábanas nuevas.
Acepto sus disculpas, para mí es un gran honor
recibir tal invitación... sálvese quien pueda.
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