Ahí me tienes ayunando los besos que no recibo
y los abrazos que sin sentido
le doy al viento porque tu amor me lo perdí.
Y no hablemos de la magia
porque cualquier amor se lanza por la ventana,
imagina como perdí la cabeza por ti.
Toda despedida nunca viene sola,
siempre trae pedazos de cristales que se rompieron
y que nunca más se reunieron
por mucho que avancen las horas.
Te dedico el sueño que tenga hoy en la noche
porque de seguro que sueño contigo,
y entérate que cuando lloro me maldigo
por amarte tanto.
Pobre el amor, porque lo despedí de su puesto,
ya no cumplía con su trabajo a tiempo
y aunque costó, aceptó su jubilación.
Aquí me despido dejándote esta mala nota de amor,
palabras más, palabras menos,
que este tren no pierda los frenos
y que el último amanecer, amanezca mejor.
Aquí me despido, huérfano, con epidemias de lutos
por amores que sucedieron hace algunos segundos,
y luchas internas odiando con un café
las lujurias que se mofaron de mi buen querer.
Quédate tú amando en cuerpo y alma,
yo te amé con cuerpo, alma y hasta con lo que no existe,
te amé tanto que al universo le robé su infinito.
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