Arrástrame hasta el suelo con tus labios
Y dame bofetadas si reniego de tus besos,
Hoy siete de Julio se me puso la boca helada
Cuando tus labios me besaron sin aviso
Ni señales de humo.
No supe cuándo ni por qué ni donde,
Los huevos de este beso apresurado
Anidaron en la cima de mi nombre
Con el debido apellido que me has dado.
Sentémonos y conversemos cautelosamente
Y vuelve a corregirme si equivoco la conversación,
Yo sólo confesaba mis pecados en el bosque
Y tú cual Caperucita, entre el bosque me perdió.
Ahora si me preguntan el sabor de los agravios
O el color que tiene una bendita luz entre el apagón,
Comentaré que le pregunten a mis labios
Que al probarte han sufrido una erección.
Fresas, tiene tu boca un dulce sabor a fresas,
Kiwis y caramelos en tus pechos,
Guirnaldas con palomas volando en tus caderas
Y un retablo con dibujos de un deseo abierto.
Miro los hilos que se encuentran tejidos en el cielo
Y las aguas del mar que rebotan duro junto a la arena,
Esperarte hasta más tarde me da ganas de llorar,
Pero me hago fuerte y te espero, no tardes en llegar.
Caperucita con un sostén de encajes
Cerrando con candado mientras la abuela va de compras,
El lobo con un ramo de amores en la mano
Esperando por señales, para culminar el viaje
En un colchón como dos enamorados.
Caperucita con dos minutos de gritería,
Y un vulgar lobo como caballero educado
Llevándola al estado donde se hace santa la saliva.
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