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Nos despedimos

 Ahí me tienes ayunando los besos que no recibo y los abrazos que sin sentido le doy al viento porque tu amor me lo perdí. Y no hablemos de la magia porque cualquier amor se lanza por la ventana, imagina como perdí la cabeza por ti. Toda despedida nunca viene sola, siempre trae pedazos de cristales que se rompieron y que nunca más se reunieron por mucho que avancen las horas. Te dedico el sueño que tenga hoy en la noche porque de seguro que sueño contigo, y entérate que cuando lloro me maldigo por amarte tanto. Pobre el amor, porque lo despedí de su puesto, ya no cumplía con su trabajo a tiempo y aunque costó, aceptó su jubilación. Aquí me despido dejándote esta mala nota de amor, palabras más, palabras menos, que este tren no pierda los frenos y que el último amanecer, amanezca mejor. Aquí me despido, huérfano, con epidemias de lutos por amores que sucedieron hace algunos segundos, y luchas internas odiando con un café las lujurias que se mofaron de mi buen querer. Quédate tú aman...

Caperucita y el lobo


Arrástrame hasta el suelo con tus labios

Y dame bofetadas si reniego de tus besos,

Hoy siete de Julio se me puso la boca helada

Cuando tus labios me besaron sin aviso

Ni señales de humo.


No supe cuándo ni por qué ni donde,

Los huevos de este beso apresurado

Anidaron en la cima de mi nombre

Con el debido apellido que me has dado.


Sentémonos y conversemos cautelosamente

Y vuelve a corregirme si equivoco la conversación,

Yo sólo confesaba mis pecados en el bosque

Y tú cual Caperucita, entre el bosque me perdió.


Ahora si me preguntan el sabor de los agravios

O el color que tiene una bendita luz entre el apagón,

Comentaré que le pregunten a mis labios

Que al probarte han sufrido una erección.


Fresas, tiene tu boca un dulce sabor a fresas,

Kiwis y caramelos en tus pechos,

Guirnaldas con palomas volando en tus caderas

Y un retablo con dibujos de un deseo abierto.


Miro los hilos que se encuentran tejidos en el cielo

Y las aguas del mar que rebotan duro junto a la arena,

Esperarte hasta más tarde me da ganas de llorar,

Pero me hago fuerte y te espero, no tardes en llegar.


Caperucita con un sostén de encajes

Cerrando con candado mientras la abuela va de compras,

El lobo con un ramo de amores en la mano

Esperando por señales, para culminar el viaje

En un colchón como dos enamorados.


Caperucita con dos minutos de gritería,

Y un vulgar lobo como caballero educado

Llevándola al estado donde se hace santa la saliva.

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