Acordamos amarnos sin que hubieran polos opuestos,
sin cicatrices, ni señas en las manos,
amarnos como se aman los que saben que es lo bueno.
Acordamos que tus besos indefensos y sencillos
endulzaran a mis labios huérfanos de amor,
y ahora que tus brazos me sostienen en lo íntimo
y faltan horas en las noches, corazón.
Tus vestidos que empiezan a rodarse por el suelo
y piden campo para irse hasta el colchón,
si te despiertas y notas que no te abrazo
bésame en el cuello y ponme el acelerador.
Libre, para amarte siempre he sido libre
aunque sea un claro esclavo de tus besos
aunque tenga por grillete tu cintura,
libre para quererte a plena luna
y esclavo de tus noches de pasión.
Podemos añadir si estás de acuerdo
que yo no bese a nadie más que a ti,
y que el taller de todos mis pensamientos
clausure los proyectos que no sean amarte en el jardín.
Acordemos de una vez que te quedes en mis sueños
y que fundes una ciudad para pecar
donde seas alcaldesa de mis huesos
que crujen juntos cuando te miran pasar.
Libre, para amarte siempre he sido libre
aunque quisiera que me esclavice tu sonrisa
y que el perfume de tu cuerpo inamovible
me arome el alma, lo que me quede de vida.
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