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Evangelio del Arcángel Miguel (Capítulo Cinco)

 - Cuando el momento sea el justo – dijo Lucifer – seré llamado Dios. Entonces presidiré el Consejo y el orbe celestial. - Y ¿qué habrá para nosotros? - preguntó Leviatán. - Cuando ocurra eso, pide lo que quieras. Y lo que quieras te será dado. Sea pues, por mandato divino que enumero cada una de las legiones existentes en el orbe celestial, así como el nombre de quien las rige. Serafines, Ariadna. Querubines, Jozabel. Tribulaciones, Lemut. Tronos, Daniel. Dominaciones, Hilda. Virtudes, Ledmaniel. Potestades, Ezequiel. Principados, Lucifer. Arcángeles, Rafael. Sirve cada uno de ellos como pastor para su legión y cada uno se regocija en Dios. Y cada legión posee su propio territorio, dividiendo el orbe celestial en nueve regiones. Separada cada región por mandato. Y hay frío y calor en cada una. Y habitan acá bestias fantásticas que nunca habitaron en ninguna de las rocas que poseen vida. Es mi asignatura tomar la voz de Gabriel y llevar los mandatos del Consejo a cada región. Es p...

Más leña al fuego

 Quedé con dos kilos de besos que me guardabas

y dos libras de amores con pasión,

con dos panes que tenía multipliqué tus ganas

de adorarnos sin llegar hasta el colchón.


Tanto profeta y yo anuncié

que me enamoraría de ti

sin anuncios, sin complejos,

sin testamento nuevo o viejo

desde el día que te conocí.


Mi Torre de Babel jugó en tu boca

y el diluvio fue una noche entre tu pecho,

todo acaba tarde o temprano

como el agua entre las rocas

buscando una salida que yo no sospecho.


Ámame despacio que corro peligro lo confieso,

peligro de morir sin tus caricias,

mi boca es virgen de labios extraños y perversos

pero es un diablo si estás tú entre las rendijas.


Satanás se empeña en recoger el largo de tu falda

y tu escote es un paraíso que atropella,

ten un poco de piedad y grita "corte"

que puede volverse erótica esta escena.


Voy y transito lento procurando que me envuelvan

tus dedos que son hormigas en mi piel,

dime si ésta noche a dormir te quedas

que tengo pesadillas si tus ojos no me ven.


Ámame más despacio, como si nunca vieras sol

y la luna fuera apenas un candil en medio cielo,

echa más leña al fuego para quemarnos mejor.

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