> Aquí sin ti Ir al contenido principal

Destacado

Evangelio del Arcángel Miguel (Capítulo Cinco)

 - Cuando el momento sea el justo – dijo Lucifer – seré llamado Dios. Entonces presidiré el Consejo y el orbe celestial. - Y ¿qué habrá para nosotros? - preguntó Leviatán. - Cuando ocurra eso, pide lo que quieras. Y lo que quieras te será dado. Sea pues, por mandato divino que enumero cada una de las legiones existentes en el orbe celestial, así como el nombre de quien las rige. Serafines, Ariadna. Querubines, Jozabel. Tribulaciones, Lemut. Tronos, Daniel. Dominaciones, Hilda. Virtudes, Ledmaniel. Potestades, Ezequiel. Principados, Lucifer. Arcángeles, Rafael. Sirve cada uno de ellos como pastor para su legión y cada uno se regocija en Dios. Y cada legión posee su propio territorio, dividiendo el orbe celestial en nueve regiones. Separada cada región por mandato. Y hay frío y calor en cada una. Y habitan acá bestias fantásticas que nunca habitaron en ninguna de las rocas que poseen vida. Es mi asignatura tomar la voz de Gabriel y llevar los mandatos del Consejo a cada región. Es p...

Aquí sin ti

 Estoy aquí, junto a ti, junto a tu sombra en la pared,

junto al trozo de hielo que anoche pusiste en la cama,

dialogando junto al beso que se nos fue

y discutiendo con el café de la mañana.


Aquí, con mis fuerzas sin fuerzas para herirme,

con los ingenuos recuerdos que se marchan de acá,

restando risas al yo que está tan triste

limpiando tu foto bajo el cristal.


Se me reducen las opciones de ser feliz

y los caminos se quedan junto a las piedras,

anoche pensé en salir de aquí

y deambular por la calle con mi tristeza.


Atrapado para siempre entre los brazos del amor

olvido las cosas bellas que me pasaron,

estoy tan solo que ya no cargo ni tu olor

y mis ojos sin verte se ven cansados.


Estoy aquí, con un par de besos en el cuadrilátero

que me noquean si quiero pensar en ti,

con un café sencillo desayunamos

el tonto de mí y mis ganas de ti.


Deberías cruzar por mi puerta y quedarte a dormir

que tengo luces en verde esperando que llegues,

lo que más extraño es rozar tu nariz

con la punta algo tibia de mis labios.


Estoy aquí, a diez minutos de ir a buscarte por siempre

y dejar atrás la multitud de silencios que llevo dentro,

regálame al menos un beso sobre la frente

y recuerda por siempre que yo te quiero.


De regalo de navidad sólo necesito

un saludo tuyo y un "te quiero tontito".

Comentarios

Entradas populares