> Amar ya no tiene emoción Ir al contenido principal

Destacado

Ofelia (Capítulo diecisiete/Final: Y vivieron felices por siempre

 ¿Apresurado? No. Esa no es la palabra. Si llego al final de lo que te he contado, es porque me gustan los finales felices. Los finales de cuentos de hadas. Y vivieron felices por siempre. Así debe terminar una historia.  Rechacé a Joaquín. Cierto. Pero pocos días después volvió a llamarme. Lo del sábado anterior no había disminuido sus ganas de hablarme, y eso me alegraba. Porque tampoco habían disminuido mis ganas de saber de él. Joaquín seguía tratándome tan lindo como siempre, yo seguía viéndolo en la farmacia donde trabajaba. En ocasiones llegaba a mi casa para ayudarme con alguna tarea del colegio, porque las matemáticas nunca fueron lo mío y dado que estudia arquitectura, comprende mejor que yo sobre los números y ecuaciones. Seguíamos igual que antes.  El año nuevo llegó. Comenzamos el año dos mil uno. Ya han pasado algunos meses desde que Joaquín se animó a confesarme que soy la musa a quien escribe sus versos de amor. Le he dicho que venga este miércoles a casa,...

Amar ya no tiene emoción


No sabía recordar su paso en el amor

y decidió dejarlo todo en el camino,

escondió un beso dulce en el rincón

y después no volvió a juntarlos el destino.


Las rosas son un ramo algo seco en un jarrón,

la pasión una segunda temporada en Netflix,

hoy ni las agujas quieren caminar en el reloj

y hay vacantes para un experto del aeróbic.


¿A quién le reclamamos cuando nos enamoramos?

¿a quién le decimos que ya no hay fe para el amor?

bandera blanca para los que con brazos cruzados

le hacen señal de la cruz al corazón y se va lo mejor.


No confió en ningún partido de medio ver

y prefirió mirar la nieve en las montañas,

aunque en el valle exista un sol para crecer

prefirió mirar las nubes como hermanas.


Sacó un abrazo del refrigerador y lo puso a fuego lento,

esta razón de amar ya no tiene motor,

ni se queda fija la tinta en el juramento

de amar hasta morir, lo peor es mejor.


Las costuras se dibujan grises en su corazón,

el hombre a quien quería resultó no ser un Adán

al que la costilla de esta Eva merecía,

nunca falta un tal por cuál

que se cree Adonis y no llega a galán de mediodía.


¿A quién le reclamamos cuando no nos merecemos?

¿a quién le devolvemos de esta piel los huesos?

bandera negra para los que juegan con un amor

y lo mandan a guardar cuando se desabrocha un botón.


Te regalo estas letras tristes a ti

que mi amor nunca te mereciste.

Comentarios

Entradas populares