Cuando digo sí, que nunca digas no,
que nunca se me niegue el cielo de tu boca
que no sea yo tan infeliz,
que siempre tenga tu aliento entre mi ropa,
que perdure en mi boca tu sabor.
Cuando digo sí, que nunca digas no,
por mí que se acaben los reinos, que mueran los reyes,
pero que este plebeyo se quede con las nueces
que resguardan tu corazón.
Cuando digo sí, que se aparten moros y cristianos,
sacerdotes, presos, diputados,
que se duerma el insomnio,
que hasta la muerte tenga retorno
cuando digo sí, que nunca digas no.
A las cosas diles por su nombre,
cuando queme el sol que salga a relucir tu pelo
protegiendo del veneno
el dulce color de tu piel.
Que estrenen hoy en cartelera
la historia del triste día en que mis huellas
no te pudieron besar,
que se oculte el horizonte siendo calavera
y que hasta tus pecados quieran quedarse a cenar.
Que la app de tus locuras se actualice
y que sirva el cielo de telón,
para la ópera de las cicatrices
que se sanaron con tu amor.
Cuando digo sí, que digas "claro, mi amor",
cuando digo sí, que vuelva el lobo feróz,
y mis ganas de ti, que nunca pidan perdón.
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