Hay palabras que están de más y hechos de menos,
hoy aunque sé que vamos a vernos
quería contarte que pretendía pasar a saludarte antes
para admirarte al natural, sin maquillaje.
De una vez aprovecho para que me mires a mí
así, sin el cabello peinado, sin perfumes caros,
si vamos a pasar la vida eternamente juntos
sería bueno conocernos sin estar tan arreglados.
La belleza es tan flexible que cualquiera la altera
en cambio lo que somos
sólo lo descubre quien nos merece,
deberías verme con barba, con ojeras, con la ropa sin planchar,
a mí me encantaría verte sin labial
con el cabello sin teñir, con las uñas sin pintar.
Cierto que te he dicho que el café te queda delicioso
pero yo lo prefiero un poco más negro y sin leche,
no hace falta que digas que soy el más guapo
aunque agradezco que te hayas quedado conmigo
y que no dijeras nada por invitarte a cenar a casa
aunque se me haya pasado el arroz.
Ya he notado que tienes la manía de caer bien a todos,
yo no, yo no le hablo a quien no me nace,
la vida es un escenario de tragicomedia
y aunque me siento a ver tu telenovela
tengo la mente en el partido de fútbol...
¡qué le vamos a hacer!.
Hecha la aclaración y sabiendo que hay varias pendientes
te pido matrimonio, porque tienes lo que yo ocupo
y aunque tú no me ocupes, algo tengo que me quieres.
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