Codicio las curvas que dejas en la sábana al dormir
el aire tibio del espejo cuando mira tu reflejo
y el labial que pinta sobre ti
una sonrisa en medio de mis huesos
y un mar abierto que hasta el cielo
es capaz de seducir.
Codicio porque el que no codicia no consigue,
codicio porque tu piel es perfecta para mí
y el paso exiguo de la noche
tiene un aroma a pastizal que duerme junto a ti.
Le codicio al viento que respire entre tu boca
y al sol que te use como modelo para sombras,
al firmamento que pose una corona de estrellas
donde yo quisiera acaricar tu pelo
y remojarlo entre mis besos
mientras tu saliva me desvela.
Abrázame con fuerza, como si no hubiera un mañana,
hazme sentir que tienes ganas
de llevarme a conocer el cielo entre tus labios,
el purgatorio entre tus brazos
y el infierno en tus caderas.
Codicio lo que tienes y no puedo yo tocar,
codicio el aire que respiras
y la brisa que te busca para jugar,
quien no codicia nunca logra lo que quiere
quien no codicia lo ajeno, nunca lo consigue
y yo... codicio tu amor aunque me es adverso.
Despiértame de este letargo de morir si tú no vienes,
abre mis alas y enséñame a volar hacia tu nido,
codicia mis caricias y atrévete
a dejarme una caricia en mis latidos.
La última vez que codicié, no fue precisamente por amor
pero tuve la fortuna de no dormir en todo un mes,
la última vez codicié la piel
y acampé entre los campos de los sueños restringidos
y me dejaron en la boca un buen sabor.
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