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Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

Te espero en Sarchí


Te espero en Sarchí

para embriagarnos con el olor del café,

con las carretas que crujen por ti

en los campos que de Dios heredé.


Con un baño en las cataratas

y un souvenir de madera,

con un cielo de luces doradas

que iluminan la Tierra entera.


Yo te espero donde nacieron los siglos,

donde los ríos conocieron nacientes,

te espero en la tierra donde quedó mi ombligo

y donde al llegar, jamás te devuelves.


Te espero para conocer el verde de la vida,

donde los puentes evocan colores,

donde cada calle te abraza querida

y los niños no conocen dolores.


Donde el artesano es un caballero,

donde la belleza se vuelve mujer,

te espero en Sarchí, yo que soy viajero

de un pueblo que expresa pasión y querer.

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