No pensaba escribir nada
ni levantar el lápiz de la mesa,
ni abrir la ventana esa
desde donde envío mis besos a tu sombra.
No pretendí cargar ningún recuerdo
ni revivir el primer beso nuestro
pero al verte en mi billetera
me acordé lo importante que eras....
Y tuve un terremoto en mi corazón
un tsunami de emociones,
una lluvia de meteoritos por montón
y un huracán de tentaciones.
Te aseguro que no tenía nada que escribir,
estaba juntando sueños para la noche
y apareciste tú...
desnudando todos mis reproches.
Te aseguro que no iba a escribir nada
pero de pronto tuve una visión,
un poeta muerto sin letras ni venturas
y dije yo "esta locura no me toca a mí, que no".
Y tuve un remolino de sabores de tu boca
un ciclón de caricias retrasadas,
un hambruna imaginándote sin ropa,
una inundación de tu saliva sobre mi almohada.
Y tuve una erupción de volcanes apagados
una fuga de orgasmos y gemidos,
una tala del árbol del pecado...
una colección de catástrofes contigo.
Comentarios
Publicar un comentario