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Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

Cupido


Cuenta Cupido

que cuando era joven quiso ser pastor

y llevar a sus ovejas a pasear cada día

y siendo niño disfrutó

de las mieles de las fantasías.


Se crió Cupido entre los dioses

escapando de la escuela por rutina

provocando así a los dioses

que eran niñeros de su vida,

cuenta Cupido

que una tarde decidió ir de visita

a la tierra donde viven los mortales

sin llevar más que juegos y sonrisas.


Caminó por el mercado

comiendo frutas y mirando a una esquina

observó a la criatura más hermosa

con el cuerpo de una niña,

ojos de almendra, boca de dulzura

la piel suave morena

en fin, toda una preciosura....


Cupido no te enamores le decían

que esas cosas de amores

a veces llevan a la ruina,

pero no hizo caso Cupido

quiso robar un beso

pero recordó que su divinidad

ser visto no le permitía.


Reventó en llanto el pobre Cupido

se tiró al suelo pero no obtuvo nada

posó sus labios en la niña

que sólo sintió la suavidad del viento

que su mejilla helaba.


Qué hermoso es esto del amor

se lo pensó Cupido,

estos mortales disfrutan lo que yo

nunca jamás he conocido.


Decepcionado Cupido continuó su llorar

y tomando valor fue a peregrinar....

y preguntó si aún quedaban vacantes

para trabajar siendo un dios

y alguien le susurró al oído

la única vacante es tuya... es el amor.

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