Cuenta Cupido
que cuando era joven quiso ser pastor
y llevar a sus ovejas a pasear cada día
y siendo niño disfrutó
de las mieles de las fantasías.
Se crió Cupido entre los dioses
escapando de la escuela por rutina
provocando así a los dioses
que eran niñeros de su vida,
cuenta Cupido
que una tarde decidió ir de visita
a la tierra donde viven los mortales
sin llevar más que juegos y sonrisas.
Caminó por el mercado
comiendo frutas y mirando a una esquina
observó a la criatura más hermosa
con el cuerpo de una niña,
ojos de almendra, boca de dulzura
la piel suave morena
en fin, toda una preciosura....
Cupido no te enamores le decían
que esas cosas de amores
a veces llevan a la ruina,
pero no hizo caso Cupido
quiso robar un beso
pero recordó que su divinidad
ser visto no le permitía.
Reventó en llanto el pobre Cupido
se tiró al suelo pero no obtuvo nada
posó sus labios en la niña
que sólo sintió la suavidad del viento
que su mejilla helaba.
Qué hermoso es esto del amor
se lo pensó Cupido,
estos mortales disfrutan lo que yo
nunca jamás he conocido.
Decepcionado Cupido continuó su llorar
y tomando valor fue a peregrinar....
y preguntó si aún quedaban vacantes
para trabajar siendo un dios
y alguien le susurró al oído
la única vacante es tuya... es el amor.
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