Una mente así no debería escribir poemas de amor
ni husmear lo que hace Cupido,
pudiendo buscar heroínas en desgracia
que endulcen mi libido.
Una mente retorcida no debería besar en la boca,
existiendo lugares más acogedores
y con mejores condiciones
de amoldarse a los antojos de moda.
En este punto hago punto y seguido
y me entusiasmo de enriquecer mi abecedario con lenguajes salidos
de los barrios bajos de los amores hundidos.
Una mente así sabría que Caperucita era amante del lobo
y que el personaje de la abuelita
es una metáfora escrita para alimentar el morbo.
Es perfecto escarbar en la mente
y descubrir que tengo buenos argumentos
para seguir alimentando mis tormentos
y seguirme viendo indecente
ante los ojos de los puros.
Espero haber aclarado tus dudas
aunque este retorcido te jura
que no siempre somos lo que aparentamos....
algunos escondemos mucho más.
Comentarios
Publicar un comentario