> Sólo queda la esperanza Ir al contenido principal

Destacado

Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

Sólo queda la esperanza


Ya no existen paraísos

ni Adanes ni Evas,

ni cuentos con finales felices

ni luces al final del camino

ni fábulas con princesas.


Ya no existen

castillos en las nubes

ni tumultos en la arena,

ni sagrarios ni sepulcros

ni una cena para dos en tu cadera.


Se han marchitado los besos que me diste

dime amor dónde aprendiste a marchitarlos,

me he quedado sin aliento lo confieso

a veces creo que hay algo bueno

en esto de decirnos adiós.


Pero luego vuelvo a ver a mi destino

y es solo un mercader sin mercancía

un duende opaco que ha perdido su arcoíris

una cuenta en blanco sin garantías.


Ya no existen

arañazos en la espalda

ni crucigramas que se llenen con amor,

ni una escalera para subir al cielo

desde que marchitas los besos

ya no hay Lucifer ni Dios.


Lo confieso, ya no soy yo,

soy un fantasma

que vaga triste en tu recuerdo,

ay Dios…

no permitas que se me hielen los huesos

alcánzame una tentación.


Se han marchitado las risas que me oíste

las malas lenguas parece que han triunfado...

pero tengo un as escondido entre mi manga,

una rosa que es digna de pecado

y que mantiene mi esperanza.

Comentarios

Entradas populares