Me preguntaba al final
si este año maldito valía la pena
si era un sueño irreal
o simplemente una condena.
Tanto llorar
tanto blasfemar sentado en la acera
tantas lunas vacías
y soles que hacían
más ardiente la hoguera del infierno.
Un año fatal
doce meses de más,
que en mi calendario me pesan
como una enfermedad mortal
que hizo cruces en mis huellas.
Y de la nada
un ángel, una mujer,
una muñeca vestida de usted
que me hará recordar algo especial
una semana irreal
en que la pasión
ha vuelto a mis venas.
Disculpe si es atrevido
dedicarle este escrito,
pero sepa que lo único bueno
de este año maldito
fue conocerla en este momento...
Sepa usted que la sueño
y que gracias a la locura y su ingenio
me siento un chiquillo inquieto
esperando el momento
de decirle que usted es mi tentación.
Nuevamente disculpe
si es atrevido,
pero sepa que este pobre hombre
le debe mil suspiros
y la lujuria que hoy tiene mi corazón.
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