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Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

Los muertos no resucitan


Quien te diga que los muertos resucitan

nunca ha muerto,

nunca ha tenido el corazón

latiendo pausado entre las manos.


La muerte es el amor rodando en las escaleras,

dando vueltas entre las sombras

donde nadie nota su presencia.


Habité en el corazón más dulce

y hoy me produjo estragos de amargura,

lo que creí que eran pasión y lujuria

eran las sobras que le quedaban a este perro.


Me estanqué en el invierno

siendo pleno verano,

no supe que cuando daba la mano

me abrazaba el frío y no el amor verdadero.


Hoy soy leña de un árbol

que cayó hace mucho tiempo,

carcomido por el desprecio y el olvido,

había una vez un amor que creí mío...

y aquí se acaba el cuento.

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