Quítame el peso de un suspiro
el aliento de un gemido
y la costura del traje de Eva,
el jugo de la fruta de la vida
medio céntimo y las mentiras
del árbol de la seducción.
Quítame y róbame hasta la cordura
que es prima hermana de mi locura,
nuera del mar de dudas
hermana de los besos con trampa
y suegra de la sed de la venganaza
que deja cartas en mi buzón.
Quítame la libertad de no ser tu esclavo
hazme presidente y diputado
de las tertulias de tu corazón,
juez del juzgado de tus gracias
culpable de tus deseos de cama
mendigo de las caricias de tus labios
y médico de tu colchón.
La noche es apenas una paradoja
un sudoku con números de menos
un crucigrama sin solución,
una lotería, un bostezo,
me pregunto de qué hablarán los muertos...
esos que mueren por amor.
Despójame de esta fiebre de aventura
y asegúrate que no descubran
cura para el mal de amor.
Quítame el diálogo de mis ojos
que hablan siempre de tus rojos
deseos de pasión,
prométeme un porvenir en tu recuerdo,
lo prometido es deuda
y yo prometo
nunca guardarte en un cajón.
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