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Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

Lo prometido es deuda


Quítame el peso de un suspiro

el aliento de un gemido

y la costura del traje de Eva,

el jugo de la fruta de la vida

medio céntimo y las mentiras

del árbol de la seducción.


Quítame y róbame hasta la cordura

que es prima hermana de mi locura,

nuera del mar de dudas

hermana de los besos con trampa

y suegra de la sed de la venganaza

que deja cartas en mi buzón.


Quítame la libertad de no ser tu esclavo

hazme presidente y diputado

de las tertulias de tu corazón,

juez del juzgado de tus gracias

culpable de tus deseos de cama

mendigo de las caricias de tus labios

y médico de tu colchón.


La noche es apenas una paradoja

un sudoku con números de menos

un crucigrama sin solución,

una lotería, un bostezo,

me pregunto de qué hablarán los muertos...

esos que mueren por amor.


Despójame de esta fiebre de aventura

y asegúrate que no descubran

cura para el mal de amor.


Quítame el diálogo de mis ojos

que hablan siempre de tus rojos

deseos de pasión,

prométeme un porvenir en tu recuerdo,

lo prometido es deuda

y yo prometo

nunca guardarte en un cajón.

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