Comentario: Hola, espero que se encuentre bien, y que tenga linda
semana. Lo mío no es venir a contar una experiencia en particular, mis respetos
para aquellos que se animan a decir algún hecho en específico que les ha marcado
su vida, no va a ser mi caso. Creo que tampoco sería malo si lo fuera.
Soy de las personas que han tenido que luchar
contra sus miedos, contra su falta de confianza, contra las dificultades que la
vida misma se esmera en ponernos en el camino, aunque no las merezcamos, porque
somos personas de bien que no le hacemos ni le deseamos el mal a nadie. Seguramente
por eso nos pasan las cosas a personas como yo, porque no andamos en los malos
caminos y entre más cerca esté uno de Dios, más complicado es el andar.
Yo he sufrido tanto en el amor, nunca he logrado
encontrar a esa persona especial que se quede con uno hasta el día en que la
Santa Muerte se anime a llamarnos por el nombre. El trabajo también me ha
tratado de manera asquerosa y sí, esa es la palabra, yo pongo el esmero, pero
los demás ponen las trabas que me impiden ir con buena cara. A veces creo que
doy demasiado de mí y los otros no están dispuestos a dar nada, y desgraciadamente
el mundo no puede moverse así, o al menos no debería.
Este mundo podría dividirse en dos partes. Una parte
destinada a aquellos que como yo luchamos todos los días por superarnos y dejar
una huella para que se nos recuerde de buena forma. Otra parte, destinada a quienes
se burlan de la gente, a quienes no asisten al templo, a quienes no colaboran adecuadamente
con la humanidad.
¿De qué sirve que yo vaya todos los domingos al
templo?, hay gente que nunca asiste y se ven mejor que uno. Hay gente a la que
le va bien en todo, ganan en la lotería, tienen pareja estable, sonríen. En cambio,
uno está destinado a morirse todos los días, o eso parece. Lo peor es que la
gente lo ve a uno y todavía tienen tiempo para detenerse y criticarlo, como si
ellos fueran perfectos. Disculpe, ocupaba desahogarme un poco y este espacio me
pareció cómodo para hacerlo. Le deseo la mejor de las suertes y si acaso tiene
algo que decir, le agradezco que lo haga.
Respuesta: Que los cometas custodios del Universo versen
palabras oceánicas para tus desiertos. Qué difícil es cuando vivimos en una
burbuja donde siempre vemos el vaso medio vacío en vez de verlo medio lleno.
Lamento tener que decirte que los demás no crean
nuestra vida, la creamos nosotros, sí, es difícil de escuchar, pero así es. Los
problemas que vivimos son ocasionados por nosotros mismos, por nuestras
acciones, no podemos pasar nuestra vida culpando a otros por los errores que
cometemos. Simplemente no podemos hacer eso, porque debemos aceptar nuestra cuota
de responsabilidad.
En el amor, en el trabajo, en la familia, en todo
sitio vamos a encontrar gente que no comparte nuestras posturas. Personas que
obedecen a otras leyes, pero, y esto es lo peor, desde su vista, somos iguales.
A veces sentimos indignación por como alguien es, pero luego vamos y a la
primera oportunidad que se nos presenta, actuamos igual o empeoramos la cosa.
Si ves que ir al templo no te sirve porque todos
los demás son iguales, no vayas; si ves que el trabajo no te sienta bien, vete.
Si las reuniones familiares están llenas de hipócritas, no vuelvas a reunirte
con tu familia. Hay que tomar acciones, que pueden doler, ningún proceso es sencillo
de seguir. Lo malo es que creamos que somos superiores a los demás.
Dice La Biblia que hay que perdonar setenta veces
siete, a mí se me dificulta perdonar una vez, ahora imagínate perdonar setenta
veces siete. Y no es que vamos a poner la otra mejilla hasta que nos la dejen
en carne viva, pero a veces, solamente a veces, podemos detenernos y pensar,
tal vez la gente no es complicada, tal vez se les complica tratar con nosotros.
Si es así, la diferencia no está en que la gente vaya o no al templo, la diferencia
está en que yo vaya al templo y ponga en práctica lo que ahí predican. Saludos.
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