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Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

Directo al corazón (¿Setenta veces siete? ¡Ni loco!)

 

Comentario: Hola, espero que se encuentre bien, y que tenga linda semana. Lo mío no es venir a contar una experiencia en particular, mis respetos para aquellos que se animan a decir algún hecho en específico que les ha marcado su vida, no va a ser mi caso. Creo que tampoco sería malo si lo fuera.

Soy de las personas que han tenido que luchar contra sus miedos, contra su falta de confianza, contra las dificultades que la vida misma se esmera en ponernos en el camino, aunque no las merezcamos, porque somos personas de bien que no le hacemos ni le deseamos el mal a nadie. Seguramente por eso nos pasan las cosas a personas como yo, porque no andamos en los malos caminos y entre más cerca esté uno de Dios, más complicado es el andar.

 Yo he sufrido tanto en el amor, nunca he logrado encontrar a esa persona especial que se quede con uno hasta el día en que la Santa Muerte se anime a llamarnos por el nombre. El trabajo también me ha tratado de manera asquerosa y sí, esa es la palabra, yo pongo el esmero, pero los demás ponen las trabas que me impiden ir con buena cara. A veces creo que doy demasiado de mí y los otros no están dispuestos a dar nada, y desgraciadamente el mundo no puede moverse así, o al menos no debería.

 Este mundo podría dividirse en dos partes. Una parte destinada a aquellos que como yo luchamos todos los días por superarnos y dejar una huella para que se nos recuerde de buena forma. Otra parte, destinada a quienes se burlan de la gente, a quienes no asisten al templo, a quienes no colaboran adecuadamente con la humanidad.

 ¿De qué sirve que yo vaya todos los domingos al templo?, hay gente que nunca asiste y se ven mejor que uno. Hay gente a la que le va bien en todo, ganan en la lotería, tienen pareja estable, sonríen. En cambio, uno está destinado a morirse todos los días, o eso parece. Lo peor es que la gente lo ve a uno y todavía tienen tiempo para detenerse y criticarlo, como si ellos fueran perfectos. Disculpe, ocupaba desahogarme un poco y este espacio me pareció cómodo para hacerlo. Le deseo la mejor de las suertes y si acaso tiene algo que decir, le agradezco que lo haga.

 

  

 

 

Respuesta: Que los cometas custodios del Universo versen palabras oceánicas para tus desiertos. Qué difícil es cuando vivimos en una burbuja donde siempre vemos el vaso medio vacío en vez de verlo medio lleno.

 Lamento tener que decirte que los demás no crean nuestra vida, la creamos nosotros, sí, es difícil de escuchar, pero así es. Los problemas que vivimos son ocasionados por nosotros mismos, por nuestras acciones, no podemos pasar nuestra vida culpando a otros por los errores que cometemos. Simplemente no podemos hacer eso, porque debemos aceptar nuestra cuota de responsabilidad.

 En el amor, en el trabajo, en la familia, en todo sitio vamos a encontrar gente que no comparte nuestras posturas. Personas que obedecen a otras leyes, pero, y esto es lo peor, desde su vista, somos iguales. A veces sentimos indignación por como alguien es, pero luego vamos y a la primera oportunidad que se nos presenta, actuamos igual o empeoramos la cosa.

 Si ves que ir al templo no te sirve porque todos los demás son iguales, no vayas; si ves que el trabajo no te sienta bien, vete. Si las reuniones familiares están llenas de hipócritas, no vuelvas a reunirte con tu familia. Hay que tomar acciones, que pueden doler, ningún proceso es sencillo de seguir. Lo malo es que creamos que somos superiores a los demás.

 Dice La Biblia que hay que perdonar setenta veces siete, a mí se me dificulta perdonar una vez, ahora imagínate perdonar setenta veces siete. Y no es que vamos a poner la otra mejilla hasta que nos la dejen en carne viva, pero a veces, solamente a veces, podemos detenernos y pensar, tal vez la gente no es complicada, tal vez se les complica tratar con nosotros. Si es así, la diferencia no está en que la gente vaya o no al templo, la diferencia está en que yo vaya al templo y ponga en práctica lo que ahí predican. Saludos.


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