Un espacio entre las estrellas
y la oscuridad llenándolo de nada
vertiendo a cada letra su verdad.
Las notas de recuerdos que se van
saltando en las páginas de un diario,
de un diario que se va muriendo a ratos
de nostalgia y soledad.
Mendigamos besos
y nadamos contracorriente sin parar,
los abrazos son como piedras
que en el río se ahogarán.
Mañana será lo que Dios quiera que sea
ni un centímetro de más,
mañana crecerá entre las aceras
el destino de un payaso
que cambió la risa por ganas de llorar.
En los bolsillos guardo tu foto
junto al último beso lujurioso que me diste,
un abrazo que nunca recibiste
y el te amo que esperando respuesta se quedó.
Se hizo tarde para conocernos
y parece que ya nunca amanece el sol,
te miro y aún sigo teniendo
el primer beso que probamos con temor.
Mañana será lo que Dios quiera que sea
tormenta en el verano o un invierno en claridad,
mañana a lo mejor hay hierba fresca
entre la maleza que hizo casa en el hogar.
Mañana será lo que Dios quiera que sea
un beso en la mejilla
o uno capaz de despedazar
el colchón como cuchillo a mantequilla,
hasta que los gritos exploten
y lleguen hasta el mar.
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