Disparó dos besos al aire
y se divorció un treinta y uno de enero,
ayer fue un día sin tarde,
este año carece de invierno.
En esta fábula caben mil carniceros,
dos mil puritanos
y un puño de nervios,
ayer fui un esclavo
y hoy mi propio dueño.
Pensó que encontraba la octava maravilla,
los tesoros perdidos del Rey Salomón
y seis días después
sollozaba su dulce tristeza tendida al sillón.
Las nubes no tienen forma ni aroma,
el sol solamente es una cometa,
el amor es un delincuente
que irrumpe en la casa que le abre la puerta.
Abrázame como el tiempo abraza a la vida,
con calor disfrazado de paloma dormida,
ignora el tiempo que juega con la mente
y crea burbujas de jabón con agua corriente.
Grabó dos mensajes de voz,
uno de amor y otro de despedida,
le robó el luto al dolor
y con su sangre hirviendo escribió esta poesía.
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