Hasta el silencio grita tu nombre,
y en la arena se dibujan tus pasos cual gemas preciosas,
las nubes parecen lencería dispuestas a vestirte
y yo soy el huracán que corre a apartarlas.
Me miras y me ilumino como si el mismo sol me mirara,
las montañas parecen recrear tu pecho
pero es solo un intento funesto que no avanza,
lo he de saber yo que tengo visa a tu cuerpo
y que la renuevo cada vez que me abrazas.
Parece que en la cama hacemos una maratón,
somos dos locos que al amarse alcanzan hazañas,
esta noche con besos he de brindar en tu honor
y será tu boca la copa donde beba hasta mañana.
El vestido que llevas puesto me mata,
ese pliegue que resbala en tu pierna retuerce mi mente,
luces divina y pienso que soy un indecente
al imaginarte desnuda mientras acaricio tu espalda.
Ojalá que mañana no llueva para provocar nosotros la lluvia
con el sudor que de nosotros se desprende,
ojalá y que sigas a mi lado siempre
empapando los vidrios mientras te espío en la ducha.
Comentarios
Publicar un comentario