Siento escalofríos que cobijan mi alma
y vientos nuevos que traen sentimientos,
recién que tomas mi mano para ti ya no tan extraña
desde la puerta del aposento.
Llevas tu mano y la descansas en mi cintura
tus caricias me transforman y no hay arrepentimientos,
este sudor que me corre de los labios la pintura
me acompaña desde la puerta del aposento.
Nos besamos como dos amantes de años
y en realidad somos novatos en estas artes,
me desnudas y me desarmo
me sonrojo pero este rubor lo siento sano
tan sano que lo ocupaba mucho antes.
Todo es relativo y casi nuevo
las fresas son más rojas
y cargamos mucha ropa
desde la puerta del aposento.
Frotas tu lengua por mi cuerpo
y me sumerges en un confesionario lleno de pecados,
no te detengas que disfruto cada jadeo,
no quites tu mano, ponla un poco más abajo
lo que no nos hace daño que nos colme de deseo.
Esta puerta que aguante mientras llegamos a la cama
que rechine lo que quiera pero que resista,
besa mis pechos mientras quito tu camisa
y grítame en la cara que me amas.
Apaga las luces que con tus ojos me alumbro
y tíldame el alma de necesidad,
recuéstate y goza el tiempo que estamos juntos,
que ahora mismo soy mujer con edad suficiente para opinar.
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