Esta no es mi historia
Aunque quizás por mucho se le parezca,
Yo pude haber sido aquél paria desnudo
Pero sé por lo que describo que no lo fui.
Él, recostado en el lago que llevaba al mar
De camino a la frontera, había gritado,
Yo lo escuché como quien oye a un muerto
Quejarse y lamentarse de su estado,
Lo oí murmurar "Buenos Aires lindo y querido"
Mientras su cuerpo inmóvil
Se desprendía camino abajo por el precipicio.
Mencionó el nombre de una mujer
Mientras su cuerpo y su alma
Le comenzaban a causar la muerte,
Pude ver su alma desprenderse de su cuerpo
Y mientras subía al cielo
Se detuvo para saludarme.
Mas, antes de seguir el camino de las almas
Contempló un momento con la mirada baja
Lo que de él había quedado,
Derramó una lágrima
Al ver que la mujer a la que amaba
Estaba en el suelo tendida a su lado.
Y las lágrimas de ella
Le devolvieron el alma al cuerpo
Alquilada por un momento, poco antes de caer,
No podía él partir sin antes despedirse
Y como un último consuelo
Ella le preguntó lo que deseaba,
Un beso, una caricia,
Le prometió morir a su lado
Y regalarle una sonrisa.
Aquél paria desnudo y herido de muerte
Le pidió al cielo llorando
Que le atrasara la muerte,
Pero al ver que su ruego no era escuchado
Le pidió a la sirena que a su lado se hallaba
Que la muerte le negaba su risa y compañía
Pero que había algo que no podía negarle,
Y mientras su alma dejaba al cuerpo
Y él viajaba a la tierra de los muertos,
Le pidió una mirada
Y ella,
Orgullosa de su amor
Se la regaló para que descansara.
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