Un lucero se enamoró de mí a medianoche
No sabía lo que estaba haciendo,
Yo no pude más que enamorarme de ella
A sabiendas de que ese amor no estaba bien hecho,
Yo no supe nunca de dónde vino
Su voz melancólica como un rocío,
Nunca me lo contó,
Una risa tierna se paseó por el jardín
Un niño desnudo juega con ella,
Parece que al amor.
Y cuando una estrella ilumina su voz con luz de luna
Sus dientes de marfil se pierden en la vereda,
Una carcajada sutil como la luna de tus ojos
Es la que me trae esta noche
Caprichosa de diciembre,
Que justamente hoy me tiene en espera,
No, pobre de mí,
Que creí haber encontrado en su persona
A la imagen de la fe,
Pero sus labios no eran la llave del placer
Ni sus manos, un jardín para reposar.
Mas, al prender la luz de la mañana
La ventana me trajo la muerte,
Que se disfrazó con cierta astucia con los ojos de ella,
Y su soledad me la vendió
A un precio que no logro entender,
Dime tú doncella:
A dónde llegará tu vuelo
Dónde compras el regreso a tu castillo,
Qué triste cara esconde el velo
Que desgraciadamente hace juego con tu vestido,
No, mejor no lo comentes,
Que la luna es de queso
Y se puede derretir al compás de tu cuerpo
Que se viste de angustia a medianoche,
No, amor, por favor no hagamos más escenas
Que ya ninguno de los dos
Sigue enamorado como antes,
Cuando despertábamos sobre el colchón
Aún abrazados
Pensando que la luz del día nos invitaba al amor.
Pero fuimos un par de tontos enamorados
Que no dejaron que los ojos
Se abrieran como el corazón,
Porque de haber sido así
No tendríamos este dolor en nuestras almas,
Pero, alto,
Esperemos para ver qué nos trae la mañana,
Que si no nos trae el amor
Hoy mismo nos olvidamos de él y de todo,
De todo aquello,
Que aunque somos ciegos resultó un bello recuerdo,
Que será más bello nuestro amor
Si nunca más nos vemos.
Comentarios
Publicar un comentario