Hay posadas mimosas al pie del bosque
Que le sirven a la niña
Para encontrar a su hombre,
Tres flores caídas a orillas del caudal
Que pasan igual
Que margaritas volando sobre el pie del portal.
Y la niña calienta en sus brazos la piel
De un príncipe escondido
Por respeto a su merced,
No hay lugar en La Tierra
Expuesto como arena al mar
Que sirva a esta pareja para formar hogar.
Si miras cabizbajos los párpados en su ser
Pregúntale a esa niña dónde voló su corcel,
Dónde dejó sin opción a regresar
Aquella mirada cautivante
Que la ha hecho amar.
Si te sirve de consuelo el no verla sufrir
No subas a su balcón en el verano de abril,
Que aquél sol que enrojeció sus mejillas
Hoy es testigo mudo del llanto de la chiquilla.
Que así como vuelan las aves con rumbo al sur
Un amor hechicero le mata con lentitud,
No he querido herirla contando su amor
Porque el amor que en sus labios
Ella había concebido
Partió a otro país,
Sin dejar rastro de ser correspondido.
¡Te imaginas!...
Esa hermosa mujer que haría soñar a cualquiera
Aún al más muerto,
Se enamoró de alguien que no la merecía
De alguien que jamás soñaría con besarla,
Pero no te sientas culpable,
Que la culpa es de las noches de abril
Las mismas que le marcaron la piel
Con el sello del amor,
Le marcaron el corazón
Y en su cuerpo se marchitó una flor.
Haría cualquier cosa por ser su galán,
Esperaría sentado en una hoguera
Como la espero todas las noches
Aún cuando no es su funeral.
Dile que si me espera le hablaré al oído
Le comunicaré mis sueños
Y le diré que estoy arrepentido.
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