Si el mundo da vueltas jugando conmigo
Haré por mi parte lo posible
Para que no me mire caer
Con la reputación de mendigo,
Le diré a la vida que no necesito
Que se burle de mí cuando llegue a mi recinto.
Si algo debo hacer para acabar de pagar mi condena
Esperaré a que venga en mis sueños una princesa,
A calmar con su presencia mi espera,
Que de todos modos
No pido tus pecados vestidos de virtudes,
Si es posible me conformo
Con tu cuerpo guardado en similitudes,
Que al final
Para lo poco que sirve crecer como hombre
Me valdría más que esa niña
Que se acuesta a jugar en mis sueños
Me regale en un suspiro su nombre,
Pero tú
No te das cuenta lo que vales para mí
Que cuando vamos por el parque tomados de la mano
Me pierdo en tu ayer,
Y pierdo mis instintos en el lenguaje del placer,
En el lenguaje de tus manos,
En el lenguaje de tu piel.
Cordilleras y desiertos ya he caminado
Al final
Recostado en mi flaqueza trato de perdonarte
Antes de que esta guerra me vea derrotado
Como lo han hecho miles de batallas.
En terrazas vacías hallé sin hallarla
Una tea encendida con el fuego de tu llama,
Caminé tres mil horas buscando en la Tierra
A una sola alma que no esté en condena,
Pero al no poder hallarla en esta noche
Le pedí al niño que estaba tendido en su cuna
Que me librara del dolor de mis culpas.
Así fue como él
Se me apareció en sueños,
Me regaló su perdón
Y mientras aún me encontraba
En mi alcoba dormido
Me condujo en un carruaje a vivir en su castillo.
Te veo todas las noches
Pero me ha prohibido bajar a estar contigo
Es por eso, que te escribo esta carta,
Así cuando la leas
Aún si estás dormida
Podré sentir que en sueños
Estás conmigo.
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