> Tal vez existen las hadas Ir al contenido principal

Destacado

Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

Tal vez existen las hadas

 

Cada vez que te apareces frente a mí

se queda un suspiro en el aire,

las brújulas del destino no vienen aquí

y cada beso en otra boca es un desaire.


La cosa más dulce que probé fueron tus labios

y después de estar contigo no supe estar vivo,

parece que fue hoy que nos miramos

sin armaduras en la piel, como un desafío.


Hay grietas que quedan en mi corazón

sin esperanzas porque este reloj no camina,

te digo que nunca, pero nunca tuve pasión

como la que siento cuando tu cuerpo me domina.


Me traicionaría si no te pensara

o si no recordara cada segundo que te anhelo,

ya no amanece sin que yo deseara

amanecer abrazando tu silueta, chiquita caramelo.


Sí, tal vez existen las hadas 

y en mi alma hay un país para que habites,

pasean mis sueños en una tierra enamorada

y con otro beso imploro que me debilites.



Comentarios

Entradas populares