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Ofelia (Capítulo diecisiete/Final: Y vivieron felices por siempre

 ¿Apresurado? No. Esa no es la palabra. Si llego al final de lo que te he contado, es porque me gustan los finales felices. Los finales de cuentos de hadas. Y vivieron felices por siempre. Así debe terminar una historia.  Rechacé a Joaquín. Cierto. Pero pocos días después volvió a llamarme. Lo del sábado anterior no había disminuido sus ganas de hablarme, y eso me alegraba. Porque tampoco habían disminuido mis ganas de saber de él. Joaquín seguía tratándome tan lindo como siempre, yo seguía viéndolo en la farmacia donde trabajaba. En ocasiones llegaba a mi casa para ayudarme con alguna tarea del colegio, porque las matemáticas nunca fueron lo mío y dado que estudia arquitectura, comprende mejor que yo sobre los números y ecuaciones. Seguíamos igual que antes.  El año nuevo llegó. Comenzamos el año dos mil uno. Ya han pasado algunos meses desde que Joaquín se animó a confesarme que soy la musa a quien escribe sus versos de amor. Le he dicho que venga este miércoles a casa,...

Perfiles Psicológicos (Romeo ¿dónde estás que no te veo?)

 


Si de algo me puedo sentir orgullosa, es de que hasta el momento no he obligado a ninguno de mis chicos a decir las cosas, cada uno me ha contado sus cosas por propia voluntad, por la necesidad humana de sacar eso que nos pesa en el alma y que nos aflige el corazón.

Decía mi bisabuela, que la gente que siempre sonríe ocupa algo, o a alguien, - mira a Cantinflas y a Chaplin – me decía mientras preparaba las tortillas. Pero no creo que sea el caso de Romeo, aunque, a diferencia del resto, no le conozco pareja, nunca lo he escuchado mencionar a alguien, mantiene ciertos enigmas para sí, esa ambigüedad, ese hermetismo, esa picardía para saber esconder los detalles, me atrae de las personas, porque te pone en la cabeza pensamientos, y entonces tratas de ver las cosas mínimas, son gente que sabe guardar sus secretos, esa gente, tiende a guardar muchas cosas, como si de un tesoro se tratara, pero también tienen flaquezas, cosas que a ojos de un buen espectador, no se le escapan, aunque del mismísimo Houdini se tratara (como la adrenalina, el coqueteo, y algunas emociones palpables).

 Evangeline, podría enseñarme a hacer los reportes.

¿Ahora sí me ve guapa? – le contestó Evangeline a Fabián, con cierta ironía.

- ¡No!, pero igual podría enseñarme – y aunque Fabián sonrió al responder, Evangeline se colocó los auriculares, a volumen alto, para escuchar a Black Sabbath y a Iron Maiden.

 Hoy se celebró el “Engagement Day”, y contrario a lo que creí, no hubo mariachis, ni anillos, ni serenata. Se trataba de una serie de actividades para unificar los lazos en la oficina. Y empezó de buena manera, con una presentación, video motivacional y luego un divertido juego de “Stop”. La encargada de la actividad nos pidió presentarnos y mencionar una palabra que nos describiera, Fabián se describió con la palabra “ansiedad’, Enrique se definió a sí mismo como “reservado”, y así fuimos haciéndolo cada uno de los presentes, algunas definiciones me parecieron más acorde que otras, pero no estoy para dar opinión personal al respecto.

Donato se encargó de dividir a todos en grupos de cinco o seis personas, yo aterricé en el grupo cinco, junto a Enrique, Paolo y otros dos chicos. Luego de agruparnos, repartió hojas blancas, lapiceros y comenzamos el juego de “Stop”. Empezamos con fuerza hasta que Rebeca, afligida porque su equipo andaba de capa caída, inició una serie de ataques sin fundamento, reclamando todo, demostrando su tendencia a emociones negativas cuando saborea el amargo sabor de la derrota. ¡Qué mal te queda eso Rebe!... el colmo llegó cuando se paró sobre uno de los sillones y acusó a mi equipo llamándonos “tramposos”, sentí pena ajena.

 Isabel también notó la ausencia de Fabián en la esquina caliente durante las últimas dos semanas, antes de escuchar mi historia sobre el mensaje con Evangeline, de boca de ambas... “ese programa de contabilidad es tan malo como aquél equipo de futbol”, soltó la risa y comentó para nosotras, otras anécdotas sobre mensajes que le vinieron a la mente, en tanto Nicolás, Vinicio y Sandra hacían fiesta de chismología en la esquina, sosteniendo sus estómagos al momento de reír.

 Tenía una lista de mis chicos en la mesa de comedor de mi casa, con una palabra que los describía a cada uno, pero temo que la perdí, luego de que por accidente le cayera un trago de brandy encima, cuando caí dormida, aun así, logré recuperar su información, la cual mal detallo de la siguiente manera. Lista de los Capuleto: Enrique, Fabián, Vinicio, Sandra, Nicolás, Evangeline, Isabel, Rebeca, Amalia, Donato, Romeo, Paolo, Mateo y Regina (aunque no la he atendido, decidí incluirla en lista, dada su tendencia a estar en modo somnoliento en la oficina). Lista de los Montesco: simpatía, lascivia, timidez, cobardía, análisis, empatía, empoderamiento, dualidad, sexualidad, recelo, dependencia, incontrolable, delirio, alucinaciones.

 Nota personal: la lista de Capuletos y Montescos no presenta ningún orden específico, y cada Montesco define a un Capuleto. 

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