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Dia D

 Se sospecha que no te olvido, se dice que te sueño sin cesar y que a cada estrella fugaz le pido un segundo más para poderte mirar. Se cuenta que mi vida necesita tu nombre para lograr sobrevivir, que en mi oscuro reino eres princesita la hermosura que me hace reír. El día de quererte es siempre hoy, el día de esperarte siempre es mañana, si dices mi nombre, enseguida voy de prisa como corre la araña. Me hallo a años luz de que me encuentres, vivo en un siglo distinto al de tus besos, no tengo la esperanza de que cuentes las veces que te puse en mis rezos. El día de adorarte tiene cincuenta horas, el día de desearte cubre toda la semana, tardas un minuto y me descontrolas diosa de mi religión pagana. La distancia que separa a este triste planeta con su estrella más próxima es poca cosa si la comparo con lo que me cuesta conseguir que en mi desierto seas mi rosa.

Mantequilla

Mi alma está repleta de tu rocío,

el zacate está recién cortado

siento un beso que se encarga del frío

y un suspiro que se acerca despacio.


Me sanan tus buenas maneras de ser conmigo

como bálsamo que se cuela en mis adentros,

no es fácil estar junto a un tonto bandido

como este que te cuenta sus naufragios

y tiene por velero un sueño.


Ponen mi piel tus labios como mantequilla

y te cuento que siento cosquillas

cada vez que tú me ves,

y paso de incógnito como el aire entre tu piel,

princesa fíjate bien, que te estoy besando el cuello.


Sabes que soy completamente débil contigo

y que mi fe es como un vaso a medio llenar,

miro el rojo de tus mejillas y de una suspiro

soñando que tengo ese rojo para mí nada más.


Mi calendario es un compendio de fotos tuyas

que muestran ante mis ojos toda tu naturaleza,

la vida es más bonita si tengo como seguro

cuatro cuartas partes de tu risa bella.


Hasta a los pingüinos les encanta el calor de tus ojos

y hacen volteretas para estar mirando

tu figura como causa y efecto de los antojos

de todos los que al verte, se marchan suspirando.


Vuelvo a buscarte como busca el pan la mantequilla

con tanta insistencia que nunca claudica,

y me relamo en los labios que pones en mi boca

susurrando despacio que un beso me toca.


Y te cuento que siento cosquillas.

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