En este martes cualquiera
se acerca una tormenta que no tarda en llegar,
tengo oferta en mi cama
a dos millas del beso que me quiso calentar.
En un martes cualquiera
el dólar va cuesta arriba, sin freno como mi corazón,
hubo un grito de independencia
donde mi atenta demencia se sentó con el amor.
Me vencieron los cuervos que una vez tuve de amigos,
y en una tarde cualquiera
apostaba con el diablo a que yo dominaba mi corazón.
De antemano es posible que nunca más me enamore,
es posible que lo imposible se atreva a venir,
la próxima quincena puede ser que me compre
un ataúd con flores para de amor morir.
Gusto en saludarte, un placer conocerte y tenerte hoy aquí,
recuerda que el siguiente jueves
tiene cita conmigo, el mártir que en lugar de ocultarse
buscó una suite para vivir.
En la ducha te espero, vente enseguida sin miedo,
contigo tengo cinco minutos de lujuria
y pan para el desayuno,
recién me doy cuenta que el agua está fría para mí,
te ofrezco puesto de pobre ayudante sin rumbo
que me quite las canas que se quedan a dormir.
En un martes cualquiera
prometo dejar de morirme por viejos amores,
y enterrar juntas las noches vacías
en el ataúd con flores que pedí para mí.
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