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Maldito San Valentín

 Me traes un ramo de flores para este San Valentín,  un ramo de flores por compromiso, para dejar claro en la oficina que eres un romántico y que cargas con alegría el candil del amor. ¿Saben en tu oficina que llevamos un mes sin hablarnos? ¿O que sólo me dices "amor" cuando contestas el teléfono? hace unos días noté que ya no llevas mi foto en tu billetera y en cambio cargas el recibo de la luz de hace seis meses. Imagino que hoy por ser San Valentín querrás tener sexo conmigo, no esperes que te haga el amor porque es imposible, yo puedo gemir lo que tú me pidas pero estaré pensando en CSI que acaba mañana. ¡Qué par de hipócritas! me recibes en tu trabajo con besos y abrazos que se quedan olvidados cuando cruzo la puerta para irme, te sirvo la cena aún sabiendo que cenaste en la calle. Mañana me preguntarán mis amigas por la noche del día de los enamorados y diré que nos revolcamos por toda la casa y que hasta el desayunador perdió la virginidad, que hasta los vecinos tuvier...

Un martes cualquiera

 En este martes cualquiera

se acerca una tormenta que no tarda en llegar,

tengo oferta en mi cama

a dos millas del beso que me quiso calentar.


En un martes cualquiera

el dólar va cuesta arriba, sin freno como mi corazón,

hubo un grito de independencia

donde mi atenta demencia se sentó con el amor.


Me vencieron los cuervos que una vez tuve de amigos,

y en una tarde cualquiera

apostaba con el diablo a que yo dominaba mi corazón.


De antemano es posible que nunca más me enamore,

es posible que lo imposible se atreva a venir,

la próxima quincena puede ser que me compre

un ataúd con flores para de amor morir.


Gusto en saludarte, un placer conocerte y tenerte hoy aquí,

recuerda que el siguiente jueves

tiene cita conmigo, el mártir que en lugar de ocultarse

buscó una suite para vivir.


En la ducha te espero, vente enseguida sin miedo,

contigo tengo cinco minutos de lujuria

y pan para el desayuno,

recién me doy cuenta que el agua está fría para mí,

te ofrezco puesto de pobre ayudante sin rumbo

que me quite las canas que se quedan a dormir.


En un martes cualquiera

prometo dejar de morirme por viejos amores,

y enterrar juntas las noches vacías

en el ataúd con flores que pedí para mí.

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