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Psicológia Sexual

 Yo tenía un buen pensamiento y un verano esperando para vivir, ella tenía una sonrisa entre sus manos y eso era suficiente para mí. Yo tenía un paso confiado y un secreto para ponerlo en el corazón, ella decía "llevo un sostén ligero estrenémoslo en el colchón". Yo tenía la costumbre de leer junto a la mesa y escuchar música suave mientras leía, pero ella meneaba su cuerpo en mi cabeza susurrando que así no me divertía. Tendía las cobijas para rechazar el frío me tumbaba boca arriba y ella como gata se subía y me desabrochaba el abrigo. Yo llevaba tres misterios del rosario del domingo y seis versículos del salmo noventa y dos, y ella me besaba el ombligo y dándome vuelta me blasfemaba una oración. No se puede ser prudente sin peligrar una ocasión, ni ser del diablo esclavo sin cadenas cuando lo amerita la pasión. Yo tenía una tele sin canales, sin antena y sin color y ella quinientos comerciales de sexo con repetición, un arsenal de posiciones que no sé dónde las inventó, u...

El beso de Dios

 


Mi Dios se acordó de mí en mis lamentaciones,

las cosas malas cayeron por su propio peso

ayer mi mundo fue un saco de emociones

y en la noche pude sentir un dulce beso.


El beso que Dios me daba en las mejillas

para recordarme que estaba conmigo

y mientras lloraba sentí unas cosquillas

porque en medio del desierto fui trigo.


Me convertí en fino artista

de los que tallan la obra de Dios,

él es el cantante y yo su corista

que repite sus obras a viva voz.


Vienen contra mí sin ver que no estoy solo,

que soy un soldado en el ejército divino,

ayer hubo calor en medio del polo

y fue Dios vistiendo a este peregrino.


No hay oscuridad donde manda el que ve todo

y aunque hay días grises, son pasajeros

porque es el Señor quien me saca del lodo

y moldea mis días con la yema de sus dedos.

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